El ajo es una planta de la familia de las amarilidáceas, originaria del Asia Central. Es muy apreciado en la gastronomía por su sabor intenso y distintivo y por sus propiedades beneficiosas para la salud. El ajo se puede consumir tanto crudo como cocido y se utiliza en una gran variedad de platos, desde sopas y guisos hasta salsas y adobos.
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El ajo es uno de los ingredientes más populares y versátiles en la cocina. Pertenece a la familia de las liliáceas y es originario de Asia Central, pero se ha cultivado en todo el mundo durante siglos. El ajo es conocido por su sabor fuerte y distintivo, que se debe a sus compuestos de azufre. Tiene un aroma intenso y penetrante, especialmente cuando se corta o tritura. Los ajos frescos tienen una textura firme y se pelan fácilmente, mientras que los ajos viejos pueden estar secos y tener una textura más fibrosa.
En cuanto a su uso en la cocina, el ajo es muy versátil. Se puede usar crudo o cocido en una amplia variedad de platos, desde ensaladas hasta platos principales. Es un ingrediente esencial en muchas cocinas del mundo, incluyendo la mediterránea, asiática y latinoamericana.
Además de su sabor y versatilidad culinaria, el ajo también tiene beneficios para la salud. Se ha demostrado que tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, y puede ayudar a reducir la presión arterial y el colesterol.
En la cocina, el ajo se puede usar en una variedad de platos. Algunas recetas clásicas incluyen la salsa de ajo (alioli), la sopa de ajo (sopa de ajo), y la pasta al ajo y aceite (spaghetti aglio e olio). También se puede agregar a platos de carne, pollo o pescado para agregar sabor y profundidad. En resumen, el ajo es un ingrediente esencial en la cocina debido a su sabor distintivo y versatilidad. Además, tiene beneficios para la salud y se ha utilizado en todo el mundo durante siglos.
Aquí te comparto dos recetas con ajo que son clásicas en la gastronomía:
4 muslos de pollo 6 dientes de ajo 1/2 taza de vino blanco
1/4 taza de aceite de oliva Sal y pimienta al gusto
Perejil picado para decorar
Salpimentar los muslos de pollo. En una sartén grande, calentar el aceite de oliva a fuego medio-alto y añadir los muslos de pollo. Dorarlos por ambos lados durante unos 5 minutos. Bajar el fuego y añadir los ajos picados. Cocinar durante unos 3 minutos más. Añadir el vino blanco y dejar que se reduzca durante unos minutos. Tapar la sartén y cocinar a fuego medio durante unos 15-20 minutos hasta que el pollo esté bien cocido. Servir con perejil picado por encima.
4 dientes de ajo
1/4 taza de aceite de oliva
1/4 taza de jugo de limón
2 cucharadas de hojas de cilantro fresco
2 cucharadas de hojas de perejil fresco
Sal y pimienta al gusto
Pelar los dientes de ajo y cortarlos en trozos pequeños. En una licuadora, mezclar el aceite de oliva, el jugo de limón, las hojas de cilantro, las hojas de perejil y los trozos de ajo. Licuar todo hasta que esté bien mezclado y tenga una consistencia homogénea. Añadir sal y pimienta al gusto y mezclar de nuevo. Dejar reposar la salsa en la nevera durante al menos 30 minutos antes de servir. Esta salsa es ideal para marinar carnes, como condimento para ensaladas o como salsa para acompañar platos.